Mercadito de Gonnet

El Mercadito Orgánico de Gonnet, un oasis de alimentación consciente a pasos de la Repu

En Camino General Belgrano casi 501 podés encontrar frutas y vegetales orgánicos y agroecológicos, pastelería y cosmética vegana, legumbres, cereales y panificados de masa madre. Un espacio que en 4 años se transformó en una referencia en la zona norte de la ciudad. 

Paz Gravigna

Las nubes manejan tonalidades de grises de todo tipo. La humedad asfixia y los primeros mosquitos del año se alistan en legiones sedientas prestas a atacar a los incautos. La llovizna leve que cae en diagonal convierte al asfalto en una trampa. Lo nada apacible de la jornada invita a refugiarse con celeridad. A metros de la entrada principal de la República de los Niños, en la mano que dirige a Las Plata,  pueden apreciarse carteles, pizarras con tizas de colores y plantas frondosas que señalan el ingreso al Mercadito Orgánico de Gonnet.

La historia del lugar se remonta a casi dos décadas, en tiempos donde funcionaba la recordada parrilla El Paraíso de Caín. Tras varias temporadas, el emprendimiento se mudó a las adyacencias pero el espacio físico quedó abandonado. «Mi viejo -propietario del comercio- era fanático de los remates así que este lugar estaba repleto de cosas de todo tipo. Me propuse recuperarlo de a poco, mientras en paralelo iniciaba un proceso de cambio profundo en mi alimentación (más vegetales y frutas, sin procesados, menos carne, etcétera)», remarca Paz Gravagna, propietaria y frontwoman del proyecto.

Cursos, charlas, libros sobre una mejor nutrición y calidad de alimentos. Más información sobre un camino «apasionante» a desandar. «Me empecé a sentir mejor y cuando eso sucede está bueno compartirlo, allí fue cuando me propuse montar el Mercadito. Comenzó con yerbas prestadas que vendían unos chicos y otras propuestas de cocina saludable en formato de feria, en el patio de entrada, ya que el interior estaba imposible todavía. Se engancharon cada vez más y la cosa fue creciendo», agrega.

Hace aproximadamente 4 temporadas, Gravagna se vínculo con Vuelta a la Tierra, uno de los proyectos agroecológicos emblemáticos de la región, lo que cambió la relación del Mercadito con su comunidad. «Claramente es nuestro fuerte, con frutas y verduras de calidad espectacular. Después armamos listas de WhatsApp donde enviamos los productos con lo que hay, y la gente reserva para retirar o pide que se los enviemos. En verano los miércoles repartimos en Gonnet, Villa Castells y City Bell, mientras que los viernes hacemos La Plata».

Con el correr del tiempo, el Mercadito incorporó los panes de masa madre de Pato Weinzettel, pastelería vegana y sin gluten de Agua de Jengibre y Somos Animales, cereales integrales, productos orgánicos de todo tipo, yerba, aceites, legumbres, brotes de microgreens y cosmética. «Uno de los grandes objetivos de este espacio es darle lugar a pequeños emprendimientos. Me llena de felicidad cuando viene alguien y pregunta qué cosas veganas u orgánicas tenemos y mostrarle toda la mesa repleta de productos caseros, cuidados, hechos con mucho amor».

La atención personal y el trato cercano, son otras de sus características destacadas entre una clientela firme al pie del cañón y visitantes ocasionales. «Hacemos fichas, sabemos qué cosas les gustan más. Por ejemplo, les guardamos las manzanas a Mariela, el cilantro a Martín, los conocemos. También solemos hacer trueques: tenés una planta de paltas y querés dejarnos a cambio de llevarte otras cosas, adelante. Así funcionamos», expresa.

Afuera la lluvia amaga con aparecer de golpe. El cielo oscurece varios tonos más. Se oyen truenos. Mientras, dos parejas con sus bolsas ecológicas saludan, ingresan, recorren y eligen mercadería de todo tipo. Las sandías babies piropean desde sus cajones. Las personas preguntan, dialogan. Pagan y se retiran felices. Gravigna los despide, sonriente, desde el umbral.

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