Lo nuevo: Pingüinos, vinitos a puertas cerradas

Lo nuevo: Pingüinos, vinitos a puertas cerradas

 Pingüinos es un proyecto de degustaciones y disfrute del vino a puertas cerradas que nació formalmente en julio último pero que comenzó a gestarse en tiempos previos a la pandemia.

Ayelén, su alma mater, es una apasionada del buen beber que trabajó en bares y cervecerías, aunque también cuenta con un empleo de caracter administrativo de día.  «Hace un tiempo empecé a hacer degustaciones, que movían buena cantidad de gente, en lugares que alquilaba. Empecé con la idea de que sean exclusivas para mujeres. Por suerte tuvieron mucha convocatoria», detalla.

Además de las ganas por emprender, la realidad económica sumada a su condición de madre, la empujaron a la búsqueda de un ingreso extra. Con el apoyo de su hermano, se puso a buscar sitios para desarrollar la idea hasta que dio que una casa antigua, donde Pingüinos habita desde la mitad de este año.

«Desde un primer momento me gustó jugar con la intimidad, la privacidad». Precios accesibles, un menú y vinitos especialmente seleccionados para degustar en secuencia construyen los encuentros de carácter semanal que se anuncian vía Instagram. «La idea es también plantarse con precios baratos, es decir, bueno, te cobro, no sé, 20.000 pesos el plato con una copa de vino, o 30, de dos porciones más una botella. Todo lo hago a pulmón: compro los vinos, abro, limpio, cocino…por suerte a la gente le gusta mucho, se come bien y rico, comida de olla y a buen precio», repasó.

Ayelén tiene muchos proyectos. Desde abrir con venta al público hasta ir incorporando otros productos fruto de alianza con productores locales, por ejemplo. Su Pingüinos recién empieza.