El Psicoanalista, los vinos del Valle de Uco que invitan a la pausa

El Psicoanalista, los vinos del Valle de Uco que invitan a la pausa

Creado por el psicólogo clínico Matías Fantagussi junto al enólogo Fernando Sota, el proyecto une el universo de la clínica con el del vino a través de partidas limitadas, etiquetas lúdicas y un concepto enfocado en la contemplación y la palabra.

En el cruzamiento entre la práctica del consultorio y el trabajo en viñedos nace El Psicoanalista Wines, un proyecto boutique gestado en el Valle de Uco (Mendoza) que busca desafiar los dogmas solemnes de la enología tradicional. La iniciativa está encabezada por Matías Fantagussi, psicólogo clínico que ejerce en el ámbito público y privado, quien encontró en la elaboración del vino un canal para conectar la pausa, la charla y el disfrute consciente.

 La génesis del proyecto: la pausa, el tiempo y la palabra

Sin antecedentes familiares en la industria ni herencias de bodegas, Fantagussi se acercó al universo vitivinícola desde la curiosidad personal mientras combinaba sus estudios universitarios con la empresa familiar. La inmersión en el detrás de escena —el trabajo en la tierra, los tiempos de fermentación y el oficio de los enólogos— terminó de consolidar un vínculo que en 2016 tomó forma oficial bajo la marca El Psicoanalista Wines.

«Tanto en el consultorio como en la toma de un vino se me figura la idea de detenernos un instante, en la vorágine del día a día, para propiciar un momento personal, de conexión con uno y con los otros», reflexiona su creador. Bajo esa premisa y el eslogan «Cuestionarse es parte de la evolución», la marca busca desmitificar el consumo elitista y acercar la bebida a un disfrute libre de prejuicios.

Terruño de altitud e intervención enológica

La elaboración de las líneas está a cargo del enólogo Fernando Sota y se concentra en viñedos situados en zonas de alta montaña del Valle de Uco. Las uvas provienen de parajes como El Peral (Tupungato) —con alturas que van de los 1.100 a los 1.550 metros sobre el nivel del mar—, San Pablo, Gualtallary, Eugenio Bustos (San Carlos) y Paraje Altamira.

La filosofía de bodega prioriza la mínima intervención: cosecha manual, fermentación con levaduras indígenas, fermentación maloláctica espontánea y crianzas en barricas usadas de roble francés y americano. Esta dinámica por lotes pequeños busca reflejar la identidad cambiante de cada añada y cada terruño.

El portfolio de la bodega

El catálogo actual de la marca cuenta con cinco etiquetas bien definidas:

  • Torrontés Naranjo (El Peral, Tupungato): Elaborado 100% con Torrontés Riojano mediante maceración con pieles. Un vino de tono ámbar, aromática compleja (durazno maduro, damasco, manzanilla y toques cítricos) y acidez vibrante en boca. (Precio sugerido: $20.000).

  • Malbec (El Cepillo, San Carlos): Varietal proveniente del sur del Valle de Uco, con vinificación de 30 días y paso por barricas. De perfil frutal, notas a chocolate y buena estructura salpicada de frescura. (Precio sugerido: $16.000).

  • Cabernet Franc (San Pablo, Tupungato): Destaca por sus matices vegetales, notas a pimienta y fruta roja, respaldados por la fluidez que le otorga la altitud de la zona. (Precio sugerido: $16.000).

  • Petit Verdot (El Peral, Tupungato): Expresión de frutos negros áridos (arándanos y ciruelas), caracterizado por su firmeza, acidez marcada y buena presencia en boca. (Precio sugerido: $16.000).

  • El Corte (Gualtallary, Altamira y San Pablo): Blend compuesto por un 60% de Malbec de Gualtallary, 30% de Malbec de Altamira y 10% de Cabernet Franc de San Pablo. Un tinto de guarda, carnoso y complejo, pensado desde la idea de la integración y evolución de etapas. (Precio sugerido: $24.500).