Como en Casa: más de tres décadas de sabores caseros
En tiempos donde las tendencias gastronómicas suelen ser efímeras, existen refugios que resisten al tiempo a fuerza de coherencia y tradición. Nacido en 1992, este emprendimiento familiar de 1 y 38 logró identificar un vacío en la oferta local y lo llenó con la premisa más simple y ambiciosa a la vez: cocinar como en casa.
El origen
La historia comenzó hace 32 años, impulsada por el deseo de independencia de sus fundadores y una observación aguda del movimiento del barrio desde un kiosco. «La gastronomía apareció como oportunidad. En ese entonces, en el barrio y en la ciudad en general había muy poca oferta de comida elaborada», explican desde el equipo.
La herencia familiar de Marcelo —con un padre carnicero y ex cocinero, madre pastelera— fue el cimiento invisible de un proyecto que tuvo su «empujón final» en un evento social donde conocieron a quien sería su primer jefe de cocina.
La emoción
Apostar a la comida elaborada cuando el mercado solo ofrecía pizzas y empanadas fue una apuesta de riesgo que pronto dio frutos. Fer, parte fundamental del equipo, recuerda un hito que marcó el inicio del éxito:
«Hay una imagen que resume mucho de esos primeros años. Un domingo, alrededor de las 12:30, me doy vuelta y veo el salón lleno de gente. Me puse a llorar. No podía creer lo que estaba pasando».
Clásicos que trascienden generaciones
Para el equipo de Como en Casa, el secreto de la permanencia no tiene mayores misterios. «Ser honestos con la propuesta. Desde el primer día intentamos mantener los mismos valores: calidad, servicio y una forma de trabajar que respeta lo que ofrecemos», aseguran.
Esa honestidad se traduce en una carta donde los platos emblema siguen siendo los más pedidos por hijos y nietos de los primeros clientes:
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Lomo a la francesa.
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Milanesa a la napolitana.
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Canelones de verdura.
El futuro
Hoy, el desafío de la casa es integrar las nuevas tendencias sin descuidar al público de toda la vida. Con la incorporación de Jero y More, la nueva generación familiar, el negocio busca adaptarse a los nuevos hábitos de consumo.
«La idea no es reemplazar lo que ya funciona, sino sumar, evolucionar y actualizar la propuesta sin perder la esencia», afirman. El objetivo es claro: llegar a un público más joven manteniendo el arraigo local. «Tuvimos oportunidades de abrir en otros lugares, pero siempre entendimos que este es un rubro muy exigente, muy personal y que requiere estar presente todo el tiempo».
Para Como en Casa, el futuro se amasa con la misma convicción que en 1992: ser un pedazo del hogar, ente el pulso de las avenidas 1 y 38, las vías del tren y la vitalidad de Plaza Alsina.