El vino de los humedales: de su prohibición al reverdecer natural

 

Pasó la edición número 19 de la Fiesta del Vino de la Costa de Berisso y dejó una atmósfera cargada de optimismo, el combustible que impulsa el trabajo diario articulado entre pequeños productores de la uva Isabella agrupados en la cooperativa regional, las facultades de Trabajo Social, Exactas y Agronomía de la UNLP, la Provincia y el municipio.

El concurso, dirigido por Walter Badano y Ana Gianmarino, especialista sensorial en alimentos y sommelier respectivamente, contó con más de 40 muestras -cantidad récord- y la presencia de productores de vino naturales de Cuyo y la PBA, lo que que evidencia el crecimiento general y el interés de la actividad fuera de las fronteras imaginarias de la región capital bonaerense.

Uno de los ganadores en la categoría «blanco» fue el producto de la bodega El Monte, a cargo de Sebastián Casali, quien repasó con TUCO los aspectos más salientes de la fiesta que se realizó en la vecina localidad los días 9 y 10 de julio y el devenir de nuestra uva, la vitis labrusca versión Isabella.

-¿Qué te dejó la última fiesta del Vino de la Costa?

-Fue un éxito rotundo, por suerte nos acompañó el tiempo. Una fiesta popular en todo sentido, con gran diversidad cultural y muchos artistas, que por sus características le hace muy bien a la región. Tuvimos mucho apoyo de gente, digamos, nueva, que nos dieron un empujón bárbaro. Vinieron Lucía Bulacio, creadora de la Feria de vinos naturales «Salvaje«; Ale Schettini, un productor de vinos de San Rafael;  Martín de Santé Vins, que es alguien que hace vinos en Punta Alta. Crecieron mucho los lazos con personas que aman, respetan y ponen en valor los vinos naturales y eso es algo que nos alegra porque nuestros queridos vinos de Isabella son naturales, tienen su historia y tradición.

-En tu caso, ¿cómo te vinculás justamente esa tradición de la que hablás?

-Mi bodega se llama El Monte y si bien nació en pandemia ya que me dedico a otra cosa (NdR: Casali es fotógrafo de profesión), soy tercera generación de productores de vinos. Me enganché de entrada, tenía todo: tanques de acero, damajuanas de 20 y 50 litros que eran de mis abuelos. Con mi primo, Santiago Frezzini, estamos como asociados; él tiene su bodega «La Madreselva» pero laburamos juntos en nuestros viñedos o le compramos a otros productores también de la zona, mi hermano también tiene viñedos. Estoy asociado a la Cooperativa del Vino. Medio que nos conocemos todos por acá. De las 100 hectáreas de la tan castigada Isabella que hay, 25 son de Berisso, por poner un ejemplo bien gráfico.

-¿Por qué pensás que ha sido tan menospreciada?

-Es una larga historia, de décadas. Pensemos que estuvo directamente prohibido, no sé cuántos casos hubo así en el mundo. Nuestra uva fue muy bastardeada, acarrea al día de hoy con muchos prejuicios. En Berisso y toda la Provincia se producían un millón de litros al año, hoy con suerte se hacen entre 15 y 20 mil. En la actualidad los vinos, que te pueden gustar más o menos, son muy piolas, ligeros, aromáticos, frutados. Todo el tiempo los queremos mejorar. Nos sumamos a esta puesta en valor y al resurgimiento de los vinos naturales que florece en todos los rincones del país, abriéndonos y dándonos a conocer mediante redes sociales, y por suerte con cada vez mejor recepción en las personas que buscan esos otros paladares. Nos pasó en la feria de vinos bonaerenses de Malvinas Argentinas donde el laburo fue muy reconocido.

-En ese contexto, ¿cuáles son los pasos a seguir para potenciar los vinos costeros?

-Ante todo me gusta definirlos como vinos de humedales, primero porque estamos en uno. A esta uva le gusta mucho el río, se riega con la sudestada. Las lluvias todos los años son muy variables, el clima en general es inestable, por ende los resultados son diferentes. Pero volviendo a la pregunta, primero que nada, hacer mejores vinos año tras años. Luego, parte de nuestro trabajo invisible, por llamarlo de alguna manera, es que cada vez más personas continúen con el legado, con la historia, que se conecten con lo natural que, como te dije, en la fiesta lo pudimos ver y palpar con mucha claridad. Por otro lado, hay muchos proyectos. Pensamos en hacer en un futuro una fiesta local de la vendimia ,en febrero, que le daría mucha visibilidad. Y ya en la fiesta última también la gente pudo probar una de las últimas innovaciones que es el vino enlatado con un poquito de gas, que se vendió todo, fue un boom.

-¿Enlatado?

-Sí, fue una tarea colaborativa con los chicos de cervecería Krebs de Berisso, que se encargaron del envasado de blanco y rosado. Seguramente habrá novedades tras este primer testeo. También aprovecho para contarles que andamos con muchas ganas de hacer un naranjo para el año que viene.

-¿Dónde se consiguen los vinos de El Monte?

-Nos pueden consultar y pedir por nuestra cuenta de Instagram y en Vino el Pollo. Solemos estar en ferias como en la Tranca de Concreto Wine, a quienes particularmente les quiero agradecer por apoyarnos de entrada. En CABA nos encuentran en restós y tiendas como Lardito (Newbery 3655, Chacarita) y próximamente en Club Vilardo de Palermo.