Giménez Riili presentó en La Plata sus vinos más excéntricos: cortes que desafían lo convencional

Giménez Riili presentó en La Plata sus vinos más excéntricos: cortes que desafían lo convencional

Federico Giménez Riili y el enólogo Marcos Pizarro llegaron a la ciudad para presentar Tío Excéntrico, una línea que apuesta por la libertad de los cortes, la expresión del terruño y la elegancia. El encuentro, organizado por Centennial Wines, tuvo lugar en Brut, con un menú especialmente pensado para acompañar las etiquetas.

La posibilidad de descubrir un vino sin conocer de antemano las variedades que lo componen es parte del juego que propone Tío Excéntrico, una de las líneas más particulares de la bodega Giménez Riili. Y esa fue, precisamente, la invitación que llegó a La Plata de la mano de Federico Giménez Riili y el enólogo Marcos Pizarro.

La presentación fue organizada por Mirna Leiva, de la distribuidora platense Centennial Wines, y tuvo como anfitriones a Brut, donde se realizó una degustación acompañada por un menú especialmente diseñado para la ocasión.

Durante el encuentro, los invitados pudieron conocer distintas expresiones de esta colección, que se aparta de las fórmulas habituales para explorar nuevas combinaciones de uvas y estilos de vinificación, sin abandonar dos características fundamentales de la casa: la armonía y la elegancia.

Una historia de familia que continúa en el Valle de Uco

La historia de Giménez Riili está atravesada por una tradición vitivinícola que se remonta a comienzos del siglo XX, cuando generaciones anteriores de la familia comenzaron a vincularse con el mundo del vino en Mendoza.

Como ocurrió con tantas familias bodegueras de la provincia, el conocimiento del viñedo, el trabajo en la tierra y la elaboración de vinos fueron transmitiéndose de generación en generación, construyendo una identidad que combina herencia y renovación.

Sobre esa historia, los hermanos Giménez Riili iniciaron en 2003 una nueva etapa, con un proyecto propio que encontró en el Valle de Uco el escenario ideal para desarrollar vinos de personalidad, elegancia y fuerte expresión territorial.

Con base en Los Chacayes, Tunuyán, la bodega fue consolidando distintas líneas de vinos cuyos nombres también reflejan el espíritu familiar: Buenos Hermanos, Padres Dedicados, Gran Familia y Tío Excéntrico, entre otras.

Esta última representa, justamente, la faceta más experimental de la casa.

La libertad de ser excéntrico

Si algo distingue a Tío Excéntrico es que sus vinos no necesariamente mantienen una composición idéntica de una cosecha a otra. La búsqueda está puesta en alcanzar un determinado perfil, antes que en repetir una receta.

Marcos Pizarro explicó que esta línea representa aquello que se sale de lo convencional dentro de Giménez Riili.

“Lo particular de la línea es que son vinos que no sabemos si los repetimos con los mismos componentes. Lo que buscamos es respetar el estilo, el perfil”, señaló el enólogo.

Esa filosofía también se expresa en las etiquetas, que no detallan las variedades utilizadas ni los procedimientos de elaboración. La intención es que quien descorche una botella pueda acercarse al vino sin ideas preconcebidas y descubrir sus características a través de los sentidos.

La degustación incluyó un corte de blancas de edición limitada, un vino naranjo, un Pinot Noir y un corte de tintas, además de un espumante elaborado mediante el método tradicional, con Chardonnay y Pinot Noir.

Cada etiqueta mostró una faceta diferente de una misma búsqueda: vinos con personalidad, capaces de sorprender, pero siempre equilibrados.

Un corte de tintas que interpreta el Valle de Uco

Uno de los momentos más interesantes de la presentación llegó con el corte de tintas, elaborado a partir de Malbec y Cabernet Franc, con predominio del primero.

Federico Giménez Riili explicó que se trata de una expresión del lugar donde nacen las uvas, de sus suelos y de las particularidades de un paisaje que influye directamente en el carácter de los vinos.

“Es una expresión de nuestro terruño, de nuestro lugar, de nuestro paisaje”, destacó.

Los suelos de origen aluvional, con presencia de piedras y carbonato de calcio, forman parte de esa identidad. Para preservar sus características, la bodega trabaja con distintos recipientes de concreto durante la fermentación.

El objetivo es conseguir vinos que reflejen su procedencia, con buena acidez, fruta expresiva y notas minerales y florales.

En este corte, el Malbec aporta buena parte de la expresión frutal, mientras que el Cabernet Franc suma complejidad y ciertos matices vegetales.

“Elegante por donde lo mires”, lo definió Federico, quien también explicó que las proporciones de las variedades se ajustan cada año según el resultado que buscan alcanzar.

“Cada año va cambiando, por eso también es excéntrico. Vamos viendo qué da mejor con el corte”, señaló.

La intención, agregó, es avanzar hacia vinos de complejidad creciente, sin perder frescura ni equilibrio.

Vinos y gastronomía, una combinación para descubrir

La presentación tuvo lugar en Brut, anfitrión del encuentro, donde se preparó un menú especialmente pensado para acompañar la degustación y explorar distintas posibilidades de maridaje.

El recorrido gastronómico comenzó con una pera acompañada de queso roquefort, en una preparación que también incorporó tostadas y jamón, combinando la dulzura de la fruta con la intensidad del queso azul.

Luego llegó un pechito de cerdo a la parrilla, acompañado por puré de batata especiado y una elaboración a base de mandarina, que aportó frescura y un contrapunto cítrico a la untuosidad de la carne.

Las preparaciones permitieron jugar con diferentes intensidades, texturas y sabores, y descubrir cómo cada vino encontraba nuevas expresiones junto a los platos.

El recorrido se completó con un espumante de Chardonnay y Pinot Noir, elaborado mediante el método tradicional o champenoise, que aportó otra expresión de la elegancia buscada por la bodega.

Mucho más que vinos: una experiencia en el Valle de Uco

El presente de Giménez Riili también tiene una fuerte vinculación con el turismo y la gastronomía.

En Los Chacayes, rodeada por los viñedos y el paisaje imponente de la Cordillera de los Andes, la bodega desarrolla una propuesta de hospitalidad que incluye una casa de huéspedes boutique y un restaurante, además de degustaciones y experiencias vinculadas al mundo del vino.

La posibilidad de alojarse entre viñedos, disfrutar de una cocina pensada para acompañar las etiquetas de la casa y recorrer el lugar donde se producen los vinos amplía la experiencia mucho más allá de la copa.

Es también una manera de comprender la filosofía de una familia que hizo del vino una forma de interpretar su territorio y compartirlo.

La visita de Federico Giménez Riili a La Plata permitió acercarse a ese universo a través de una colección que invita a dejar de lado las certezas.

Porque, en definitiva, Tío Excéntrico propone algo tan sencillo como atractivo: probar primero, descubrir después y dejar que el vino cuente su propia historia.